Harinas refinadas. Las vitaminas, minerales, proteínas y fibra que contienen los granos de las que proceden les son extraídos en el proceso de refinamiento. Lo que usted compra es almidón; aunque le agreguen vitaminas, (irónicamente, primero le extraen las naturales y luego le ponen artificiales), éstas no son asimilables por el organismo en la misma forma que las del producto natural.
Azúcar blanca. (ver amplio artículo sobre esta sustancia) Tiene un altísimo contenido en calorías y ningún valor alimenticio. Las vitaminas del complejo B, calcio, hierro y minerales de la caña de azúcar le son extraidas durante el proceso de refinamiento, proceso en el cual se utilizan sustancias químicas como el ácido fosfórico, sulfito de calcio, carbonato de sodio y otras. Para poder ser asimilada por el organismo despoja a éste de grandes cantidades de vitamina B y calcio, por lo que provoca caries dentales, problemas óseos, avitaminosis y toda una serie de trastornos colaterales.
Aceites y grasas refinadas. Son productos desnaturalizados sometidos a procesos como el de la hidrogenación, que consiste en emplear un catalizador de níquel calentado para meter el hidrógeno en los átomos de carbono del ácido linolénico. Esto impide que el aceite se ponga rancio fácilmente y así puede venderse sin problemas de almacenamiento para beneficio de fabricantes y comerciantes, se elimina sabor y olor, se clarifica y se ofrece un producto final casi transparente. La hidrogenación destruye los ácidos grasos esenciales.
Productos enlatados. Piense en los meses o años transcurridos desde la elaboración de los preparados que usted compra en lata. Aparte de eso, a la mayoría se le añaden conservantes y aditivos químicos y el envase, la lata en sí, puede sufrir deterioros o alteraciones que afectan al producto.
lunes, 13 de octubre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario